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Existe una pequeña isla en forma de corazón, a unas 45 millas al oeste de Mayagüez a la que se le puede describir como un hermoso paraíso, rico en recursos naturales. Es un bosque seco subtropical sobre sustrato calizo –lamentablemente uno de los ecosistemas más amenazados del mundo. Se llama Mona.

Su nombre no responde al hecho de que en ella habiten monos. Fueron los Taínos los que la llamaron Amoná, que significa "lo que está en el medio" (entre Puerto Rico y La Española). Luego, los colonizadores le acortaron el nombre a Mona. "Esto (Mona) es lo que era el fondo marino, que se levantó por movimientos tectónicos. Por millones de años se acumularon los microesqueletos de organismos marinos y se fueron comprimiendo y eso es lo que es la roca caliza. Es una piedra carbonatada", explica Miguel "Tony" Nieves, oficial de Manejo de Mona, que trabaja en la reserva desde 1982.

Por eso, su suelo está compuesto por dos tipos de roca: dolomita (carbonato de calcio y carbonato de magnesio) y lirio (carbonato de calcio). Curiosamente, este tipo de suelo no guarda relación con el del oeste de Puerto Rico y se parece más a la costa norte. Mona es una recién llegada, en términos geológicos. Surgió entre hace 18 a 25 millones de años y se cree que era más grande y se ha ido cayendo al mar por la erosión.

A principio del siglo XVI, Mona tuvo un papel protagónico en la historia de Puerto Rico, pues el virrey se la concedió a Juan Ponce de León para la colonización de Puerto Rico, y desde entonces le pertenece a la nación. Mona y el islote Monito (a 3 millas) está políticamente adscrita al municipio de Mayagüez, por lo que es un barrio de ese pueblo. En 1919, se tipificó como un bosque insular.

"Para los años 70, se idearon muchos proyectos para usar a Mona. Se habló de un súper presidio, un súper puerto que utilizaría 5,000 cuerdas para infraestructura, urbanizaciones, viviendas y aeropuerto. Pero científicos de aquel momento lucharon para detener estos desarrollos por lo importante de la naturaleza. Mona es un laboratorio natural, un espacio que ya no existe en el Caribe", aseguró Tony Nieves.

Desde ese momento, comenzó a llamarse La Galápago del Caribe (comparada con las islas Galápagos en el Océano Pacífico, que inspiraron al famoso científico Charles Darwin y su teoría de la evolución). En 1975, se nombró Mona como un National Natural Landmarks, y en 1986, finalmente, se designó como Reserva Natural del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales.

"Queremos que los puertorriqueños vengan y vean esto, que nos visiten y que vengan con la mentalidad de que esto hay que conservarlo y protegerlo", comentó sobre la isla a la que también se le llama "la joya de la corona".

¿Qué hacer en Mona?

Para acampar en Mona, primero, debe llamar a la Oficina de Uso de Terrenos y Permisos Forestales al (787) 999-2200, extensiones 5610 o 5612, o pasar personalmente por la oficina que está localizada en el primer piso del edificio de las agencias ambientales en Río Piedras, de miércoles a viernes, de 8:00 a.m. a 4:00 p.m.

¿Qué llevar para quedarte en Mona?

La oportunidad que brinda Mona es tan única en el mundo que científicos de todas partes del planeta llegan a la remota isla para hacer sus investigaciones.

Tal es el caso de Miguel Rodríguez Da Silva, un portugués de la ciudad de Lisboa que se encuentra en Mona trabajando su tesis de maestría.

"Un día vine de Portugal para estar con ella (su novia, que estaba trabajando en Mona) una temporada y empecé a ayudar en el campo también. Me gustó tanto la tortuga que me cambié (de concentración) para conservación de biología marina", explicó Rodríguez Da Silva.

"Estoy haciendo mi proyecto de maestría que tiene que ver con el impacto del cambio climático en la Isla de Mona. Mi parte específica es con el 'sea level rise'(cambio en el nivel del mar), que se prevé que pueda ser en unos seis años de entre 1 y 4 metros de altura", cuenta.

"Mi proyecto va a ser para desarrollar un modelo de la playa de Mona y proyectar los diferentes cambios (que podría sufrir) según el nivel del mar y ver las playas que se van a perder", añade.

Áreas de interés

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Carey de concha

eretmochelys imbricata

El carey de concha es una especie en peligro de extinción y dentro de ese grupo es de las más codiciadas. Esto se debe a su caparazón.

Por más de 20 años, para las décadas de los 70 y 80, el Caribe importó más de 5,000 careyes adultas al año a Japón. Luego de la veda de los años 90, la población de este hermoso animal comenzó a recuperarse.

Los biólogos Carlos Diez y el doctor Robert van Dam, quienes llevan desde 1984 estudiando la biodiversidad de Mona, han hecho descubrimientos de importancia mundial sobre el carey. Mona les brinda el espacio para estudiar estas tortugas como ningún otro lugar.

"La tortuga marina pasa el 99 por ciento de su vida en el agua y es muy poco lo que se sabe de lo que pasa en el agua", explica Diez sobre el animal. Sin embargo, los científicos han hecho descubrimientos significativos de la vida del carey bajo el mar.

Con su trabajo, descubrieron que:

Tanto los arrecifes de Mona y Monito, como los acantilados, funcionan como una guardería para las tortugas juveniles, pues llegan muy pequeñas (de unas 6 pulgadas) y se quedan de 5 a 10 años alimentándose y creciendo.

"Monito es de grandísima importancia, es un imán para ellos. No es para reproducción, es para alimentación. Los animales, por allá (en Monito), son cinco a diez veces más que lo que vemos aquí en los arrecifes. Allá crecen tres veces más rápido", explicó el doctor Robert van Dam. La madurez les llega allá en 15 años, mientras en Mona como en 25 años.

"Conocer cuánto tiempo tardan en crecer es muy importarte para su conservación, porque te deja saber en cuánto tiempo se van a reproducir", añadió.

De las 400 especies de esponjas marinas que hay en la zona, los careyes se alimentan de solo cuatro a cinco. Su favorita está en las paredes de piedras de Monito. Esta es la sidonops neptuni (un tipo de esponja de barril). Se estima que hay hasta 500 animales alimentándose en el área.

En comparación con el mundo, Mona tiene solo 7 kilómetros de playas, divididas en 20 áreas, y el año pasado hubo 1,600 nidos (en la década de 1980 habían 200 nidos). Ningún otro centro de anidación cuenta con tal volumen (Barbados, con 30 kilómetros, tiene 1,500 nidos, y la península de Yucatán completa tuvo 1,000).

La actividad mayor de anidación se concentra entre los meses de agosto a diciembre.

Iguana de Mona

cyclura cornuta stejnegeri

Las iguanas de Mona son endémicas o exclusivas de esa isla. Son una subespecie de la iguana endémica del suroeste de la República Dominicana (cyclura cornuta cornuta). Se distinguen por un cuerno en el hocico, su color verde oscuro o grisáceo y patas y cuerpo robusto.

Se entiende que llegaron a la isla de Mona hace miles de años, posiblemente en la última era glaciar cuando los mares eran menos profundos y el Caribe estaba conectado por pequeños puentes de tierra, según explicó el doctor Miguel Antonio "Toño" García.

Se alimentan de la vegetación (aunque son oportunistas) e incluso comen la planta venenosa manzanillo sin que les cause problemas.

Debido a la introducción de cerdos y gatos asilvestrados en la época de la colonización, su grupo se vio reducido y cayó entre las especies en peligro de extinción.

En 1998, se estableció un criadero de iguanas como un esfuerzo para salvarlas.

"La idea de este criadero es más bien para mantener iguanas recién nacidas, para que crezcan hasta un tamaño en el que depredadores como los gatos asilvestrados no puedan comérselas", explicó el biólogo Carlos Diez.

"(Antes) uno nada más veía iguanas adultas. En una población sana, uno ve más juveniles. Hay un déficit de iguanas jóvenes, y con esto se trata de apoyar la especie, añadiendo juveniles", añadió sobre el proyecto de Alberto Álvarez, Miguel García y Néstor Pérez, principales investigadores.

Las iguanas ponen sus huevos (alrededor de 11) en el mes de julio. En un año, se han contabilizado 400 nidos.

Se estima que hay entre 5,000 y 8,000 individuos de esta especie en Mona.

Este crustáceo terrestre que vive en Mona ofrece un espectáculo visual una vez al año con la llamada gran cobada.

En sus mejores momentos, eran miles -hasta 9,000 cobos- los que se podían ver en marcha en un pequeño espacio. Ya esto no ocurre, según Tony. Sin embargo, la gran cobada sigue siendo un fenómeno impresionante.

Los cobos no producen su caracol. Lo tienen que encontrar y "robárselo". El preferido en Mona es el del burgao. Estos animales viven tierra adentro y solo van al mar a depositar sus huevos fecundados el tercer y cuarto día después de la segunda luna nueva tras el solsticio de verano.

Otras Especies

Coquí de Mona
eleutherodactylus monensis
Boba enmascarada
sula dactylatra
Boba marrón
sula leucogaster
Tijerilla
fregata magnificens
Mariquita de Mona
agelaius xanthomus monensis
Falcón dominicano
falco sparverius dominicensis
Pájaro bobo menor
coccyzus minor
Judío
crotophaga ani
Pitirre
tyrannus dominicensis
Gecko de Monito
sphaerodactylus micropithecus

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