• Educación boricua en África.
  •  

  • El orfanato que se construye en Mururi, Kenia por la organización sin fines de lucro A África con Amor no solo se logrará levantar gracias a las donaciones de puertorriqueños, sino que la escuela primaria que será parte de la iniciativa contará con contribuciones de universitarios que estudian educación en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

    Según la profesora María del Carmen Zorilla, el proyecto África y el Caribe Hablan (ECATH) –un laboratorio de carácter internacional de la Facultad de Educación– y la entidad humanitaria iniciaron hace varios meses la elaboración de un plan de trabajo de cooperación pedagógica para identificar nichos de investigación para los universitarios subgraduados y graduados y el desarrollo del currículo de la escuela. “Estas alianzas son importantes porque la educación tiene que salir del salón de clase”, apuntó la directora de la iniciativa, creada hace ocho años.

    También destacó la necesidad de aportar a la educación caribeña y africana porque “hay países en Suramérica que están en un progreso bastante significativo, pero los países africanos y caribeños han sido olvidados”.

    ¿Por qué la educación es clave para el desarrollo de ambos?

    Los países poderosos destinan dinero para ayuda humanitaria, comida, medicina, etc., pero eso se agota; necesitas tener a la población educada, si la población no está educada, la población no sabe administrar recursos, ya sean propios o de ayuda. Esas ayudas no son sustentables, pero la educación sí.

    En Kenia, la educación primaria es gratis, pero enfrentan problemas de acceso, por ejemplo, falta de alimentación y enfermedades.

    Esos son los obstáculos que interfieren con el derecho de acceso a la educación. No solo tienen derecho a la educación, es derribar esas barreras. Así como se tratan de derribar las barreras de educación especial en Occidente, en estos países pobres las barreras no solo son las de necesidades especiales; todos los niños tienen necesidades porque el hambre, el agua, es una necesidad, por eso, hasta que esas barreras no se retiren, aunque la educación sea gratis, no es real.

    ¿Qué aportaciones darán a la escuela?

    Cada seis meses se desarrolla un proyecto instruccional. En este caso, uno de los problemas grandes de los maestros en África es la falta de materiales instruccionales; por lo tanto, creamos los materiales y los compartimos con ellos. También se trabajará el diseño curricular para la comunidad, además de que la comunidad se convierte en laboratorio para intercambiar experiencias.

    Además, Zorilla destacó que los universitarios desarrollarán y afianzarán destrezas aprendidas, entre otros beneficios, pero sobre todo, destacó, el mayor es que se fomenta la humanización de la pedagogía. “Los alumnos”, expuso, “aprenden a valorar lo que tienen, aprenden a valorar cómo desarrollar nuevas estrategias y materiales con pocos recursos, a identificarse con el dolor humano, y ese es el valor más grande que un maestro puede adquirir”.